El metabolismo lento, el sedentarismo y la edad hacen que tu cuerpo active un modo ahorro extremo: almacena más grasa, sobre todo en el abdomen, y gasta menos energía. Eso se traduce en barriga dura, cansancio y estancamiento en la báscula. Dar soporte a AMPK ayuda a cambiar la señal hacia “quema, no almacenes”.